La industria del PC podría estar a las puertas de una transformación significativa impulsada por la competencia. Según declaraciones recogidas por el medio Windows Latest, la rumoreada estrategia de Apple de lanzar un MacBook económico el próximo año no solo afectaría a su cuota de mercado, sino que podría tener un efecto secundario positivo para los usuarios de Microsoft: la aparición de portátiles Windows de mayor calidad en el rango de precios asequible.
Ben Bajarin, CEO y analista principal de Creative Strategies, ha explicado que actualmente el ecosistema Windows domina casi en su totalidad el mercado de dispositivos con un precio inferior a los 800 euros, si se excluyen los Chromebooks. «Esta es la razón por la que todo el ecosistema de PC está inquieto por lo que vendrá de Apple el próximo año», afirma Bajarin. La entrada de un competidor con la imagen de marca de Apple en este segmento obligaría a los fabricantes tradicionales a reaccionar.
El MacBook a la conquista de la gama media
Históricamente, los portátiles Windows en la franja de los 600 a 800 euros han sacrificado ciertos aspectos de construcción para mantener el precio, renunciando a menudo a chasis de aluminio, trackpads hápticos o altavoces de alta fidelidad. La tesis del analista sugiere que la presión competitiva forzará la creación de una experiencia premium asequible en Windows. Si Apple introduce un dispositivo con su característico diseño y calidad de construcción en este rango de precios, los fabricantes de PC no tendrán más remedio que elevar sus estándares de hardware para no perder relevancia.
Se especula que este nuevo dispositivo de Apple, previsto para la primera mitad de 2026, podría lograr su precio ajustado, que algunos rumores sitúan en torno a los 599 dólares, utilizando procesadores derivados del iPhone, como el chip A18 Pro, en lugar de la serie M tradicional. Esto le otorgaría una gran eficiencia energética y autonomía, aunque con un rendimiento más limitado en comparación con sus hermanos mayores. El objetivo sería atraer a estudiantes y usuarios básicos que priorizan la portabilidad, el diseño y la batería sobre la potencia bruta, un perfil de consumidor que hasta ahora tenía en los portátiles Windows su única opción viable por debajo de los 900 dólares.
